‘Mientras pueda pensarte’, el grito de Inma Chacón contra los bebés robados

Inma Chacón

De la impresión que sufrió Inma Chacón tras conocer el caso de dos jóvenes que habían sido comprados «a plazos» cuando eran bebés y separados de sus padres biológicos surgió «Mientras pueda pensarte», una novela que es «un grito», un homenaje hacia las víctimas de esa trama surgida durante el franquismo.

A Inma Chacón (Zafra, Badajoz , 1954) le gustaría que quienes se han visto envueltos en esa desagradable trama de compra-venta de bebés vean su novela como el «llanto personal» de su creadora, y sientan su «empatía» y «desconcierto» ante «la soberbia, la avaricia y la prepotencia de algunas personas».

La última novela de la escritora, finalista en 2011 del Premio Planeta con «Tiempo de arena», bucea en las aguas de la posguerra y el franquismo, cuando miles de niños fueron arrancados de los brazos de sus madres para ser dados en adopción de manera irregular.

En ella, Chacón narra las experiencias de Carlos, un creativo de publicidad que descubre, a los 40 años, que fue robado y dado en adopción de forma ilegal con la complicidad de un médico, una monja y un taxista, en un caso muy similar al de su amigo josé Luis, un abogado al que su madre confiesa, antes de morir, que le compraron al nacer.

La trama lleva a reflexionar a su autora sobre el tema de la identidad, un aspecto que ya inicia en «Tiempo de arena», y las razones que pueden llevar a arrancar un hijo de los brazos de su madre natural.

«Se hace por tres razones», según Chacón: por prejuicios sociales y las normas que «encorsetaron» a la mujer «durante siglos»; por una cuestión ideológica, que llevaba a separar a las madres republicanas de sus hijos recién nacidos; y en la última etapa por una cuestión de tipo «mercantil», lo que supone, en su opinión, «la aberración máxima».

Para la escritora «todo es aberrante, pero tratar al niño como un objeto es, de todo, lo más grave, porque deshumaniza la maternidad», un concepto que a Chacón también le interesaba tocar.

No obstante, aunque la inspiración para escribir la novela se la dio la investigación de la trama de robo de bebés, en la que fueron imputados la monja Sor María Gómez Valbuena, y el doctor Eduardo Vela, Inma Chacón asegura que lo único real de «Mientras pueda pensarte» es «el arranque; todo lo demás, los personajes y los hechos que narra son ficción».

«La declaración de los dos jóvenes que descubren que fueron comprados a plazos, como si fueran un piso o una nevera, me dejan tocada», reconoce la autora, quien asegura que todos los casos que se han conocido y que cifran en 300.000 los bebés robados, son impensables «sin la existencia de una trama muy bien organizada».

Durante la escritura de su novela, Chacón asegura que han sido muchas las personas que la han llamado para reconocerle que sospechaban de su identidad, «incluso gente muy allegada» que sospecha que les quitaron un bebé en la clínica Santa Cristina.

«Es revelador ver la cantidad de testimonios que hay, prácticamente idénticos, por parte de personas que no se conocen de nada», asegura la autora, quien denuncia «la impunidad» con la que se actuaba y «el caldo de cultivo» que suponía del hecho de que, hasta mitad de los noventa, no se modificase la Ley del Menor para proteger el derecho del niño a conocer sus orígenes.

Chacón se pregunta «cómo reaccionaríamos cada uno de nosotros si supiéramos que hemos sido adoptados», y responde que depende de cada persona; «hay gente que no querría investigar y otros que sí, aún a costa de perder toda su estabilidad».

En la novela plantea esa disyuntiva a través de Carlos y José Luis, dos amigos que descubren su pasado y mientras uno, «el que ha sido muy querido por sus padres adoptivos», desea conocer sus orígenes, el otro, «al que sus padres adoptivos no han sabido querer», no quiere remover el pasado, dos opciones «perfectamente válidas».

«Todos son víctimas; los hijos, desde luego, pero también las madres naturales y, en muchas ocasiones, las adoptivas», según Chacón, aunque precisa que, en algunas ocasiones, las madres que compraron los bebés también fueron cómplices de «los verdugos», los organizadores de la trama.

Inma Chacón aboga por que a todas las víctimas de estos terribles sucesos se les haga «una reparación» por el daño que les ocasionaron, y destaca la paradoja de que mientras que la religión atribuye solo a Dios la capacidad de dar y quitar la vida, «precisamente ese fuera el principio que se saltaran a la torera».

Fuente: http://noticias.lainformacion.com

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