Historia de una Adopcion: El papeleo y la espera

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El papeleo y la espera son casi las partes más tediosas de un proceso de adopción. En su blog «Angel Largo. Apuntes de hoy y pensamientos de mañana» cuenta cómo fue su proceso para adoptar en Polonia

Una vez confirmado que eres “idóneo” para ser padre, y entregado el susodicho Certificado de Idoneidad, empieza una carrera, que en mi caso fue contrarreloj, para poner todos los papeles en regla., para que tu expediente esté finalizado para poder acceder a un menor.

Una decisión muy importante, quizás la más importante en todo el proceso, y que se produce mientras están evaluándote durante la idoneidad, es la decisión del país donde quieres adoptar, en caso de Adopción Internacional, como fue nuestro caso.

Durante la Evaluación te solicitan el país, ya que cada uno de ellos tiene sus características singulares, y la evaluación va en función de lo que solicitan en cada país. En el caso de mi mujer y mío decidimos recorrer las agencias de Adopción por países que creíamos eran afines a nuestros valores y nuestra forma de ver la adopción. ¡¡¡Claro que íbamos con prejuicios¡¡¡. Estas creencias venían de preguntar a parejas en adopción y de lo que te informas por ahí (por favor no Internet como fuente de información, es muy perjudicial) íbamos con una idea de un país y finalmente optamos por otro. Nos llevamos algún chasco en el proceso, que suele ser muy largo, en algunos países, y en algún otro que tenían unas restricciones alejadas de toda lógica. En nuestro caso la elección fue Polonia por muchas razones que nos aconsejaban adoptar allí. Fueron varias las causas pero algunas de las más importantes fueron: la claridad del proceso, que era un país que había firmado un tratado internacional para adopción de menores, que otros países se niegan a firmar, y por como son los expedientes de los menores, que son absolutamente claros y sin sorpresas.

La elección del país condiciona todo el proceso posterior, no solo en tiempos de espera, sino en trámites y posibles “sorpresas” en el proceso. Recomiendo un análisis profundo de las características de cada país en estos casos. Yo fui con idea de Colombia, pero mis circunstancias personales me acercaron a Polonia, país que no entraba en mis “planes iniciales”(dichosos prejuicios)

Una vez que tienes los “papeles oficiales” de la Idoneidad empiezan una serie de papeleos, certificados, actas notariales, y visitas varias por diferentes Administraciones Públicas que suele durar entre una y dos semanas. En mi caso acelere todo lo posible ya que me iba de vacaciones (esto era en Julio). Lo que me supuso ir de ventanilla en ventanilla, con la mejor de mis sonrisas, ya que creo que una sonrisa abre el corazón de los funcionarios, y con el “traje de paciencia”. Todo fue rápido y lo resolví en apenas una semana, tiempo record según me dijeron en la Agencia de Adopción. Aconsejo no desesperarse, ya que algunas veces los papeleos pueden atascarse por motivos que desconocemos.

Cuando ya está todo el papeleo llego el momento de la entrega del expediente ante la Comunidad de Madrid, ahí llego mi primer “palo”. En el caso de Polonia no dejan llevar más de X número de expedientes en el país donde se tramita la adopción, por lo que mi expediente quedo en una lista de espera en el Instituto del menor de la Comunidad de Madrid. Según la Agencia de adopción el tiempo de espera, por el numero asignado, era de entre un año y año y medio. ¡¡¡¡Debía esperar a que otras familias adoptaran para que mi expediente saliera de la Comunidad de Madrid¡¡¡. Ni siquiera estaba en una lista de espera en el país elegido, sino que estaba aquí en España.

Mi primera impresión es que me había equivocado en la elección del país, y maldije mi suerte. La “lógica” a seguir me indicaba que después me tocaban esperar otros dos años o más hasta que mi expediente saliera con una asignación de un menor en Polonia. Ante una perspectiva de una espera de entre dos y cuatro años me vine abajo, y aparecieron mis “fantasmas” sobre el proceso y lo contradictorio de sus tiempos de espera frente a la necesidad de los menores de ser atendidos.

Después de unos días de desazón me di cuenta de algunas cosas que me ayudaron a superar el “disgusto inicial”:

–          El proceso es el que es, yo no puedo cambiarlo, por lo que debo aceptarlo

–          Tengo una hija, ya soy padre. Otras personas no tienen esa gran suerte y quizás estén con peor ánimo que yo.

–          Aprovechare este tiempo de espera para hacer otras cosas, dedicarme a mi hija, y preparar lo que significara un hito importante en nuestra vida.

Decidí seguir “disfrutando del camino” y lo que yo pensaba iba a ser muy largo, termino por ser menos largo de lo que creía. Ese año enfoque mi carrera profesional, me centre en mi hija, y disfrute de cada momento. Aunque reconozco que a mi memoria se me venía el momento en el que me dijeran que mi expediente estaba desbloqueado. No imaginaba que lo que venía después me iba a producir mayor angustia, que también superaría

Fuente: http://www.angellargo.com/

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