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Curiosidades de la Adopción hace 14 años, 2 meses Lebensborn que significa “Fuente de la vida”, fue un proyecto de los más secretos así como de los más terribles de los nazis, creado por Heinrich Himmler, jefe de la SS y cuya meta era alcanzar los 120 millones de pobladores Nórdicos/Alemanes de raza aria (o raza pura, como ellos la referían). El propósito era de hacerse de la mayor cantidad posible de niños de raza aria para así poder asegurar la procreación de ese género.
Dos eran los métodos para tal propósito, uno era alentar a oficiales y soldados alemanes a embarazar mujeres Arias que querían tener hijos, además de asegurarse que las mujeres o esposas de los soldados dieran a luz a sus hijos en buenas condiciones de cuidado y de confort.
El propio Himmler se encargaba de seleccionar a las mujeres, cuyas características principales era que pudieran tener hijos rubios y de ojos azules, inclusive se investigaba su linaje desde tres generaciones atrás. En 1939, el programa no había producido los resultados esperados. Así se dio la orden a oficiales y soldados de conseguir hijos ilegítimos.
De esta forma Lebensborn accedió a conseguir madres de otras nacionalidades, sobre todo de los lugares ocupados por los alemanes: Los soldados debían fraternizar con las mujeres nativas del lugar donde iban con el entendido de que cualquier niño producido mediante esas uniones sería para tal efecto.
A cambio, a las mujeres aptas y novias de ocasión de los oficiales se les ofrecía la posibilidad de ser acogidas en una de las estancias Lebensborn para tener a sus hijos en privacidad y buenas condiciones.
El otro método, más bestial era raptar a niños con características de ser rubios y de ojos verdes o azules y “racialmente aptos” de los lugares ocupados por los alemanes. Más de 100.000 niños se cree fueron robados sólo de Polonia; unos eran huérfanos, otros eran arrancados de los brazos de sus propios padres.
Eran llevados a las estancias Lebensborn y educados bajo estricto control, enseñándoles a crecer con la creencia que sus padres no los querían o los habían abandonado, así los educaban, eran repartidos entre las familias de la SS y aquellos que rechazaban dicha educación eran golpeados y hasta transferidos a los campos de concentración para ser exterminados.
En 1946 se estimó que más de 250,000 niños habían sido raptados y mandados a la fuerza a Alemania, de esos sólo 25,000 fueron regresados a sus familias. Muchas familias alemanas se rehusaron a devolver a los niños que habían recibido de los centros Lebensborn porque eran ya “muy alemanes”.