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Curiosidades de la Adopción hace 14 años, 3 meses Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló, los judíos europeos buscaban desesperadamente un refugio que los protegiera de la locura de Adolf Hitler. En el medio de esta batalla por la supervivencia, Yona Tiefenbrunner abandonó sus posibilidades de conseguir refugio para salvar a cientos de huérfanos judíos de la máquina asesina nazi.
En 1942, el Orfanato Judío de Bruselas fue creado por el gobierno ocupacional nazi de Bélgica como una fachada para sus planes diabólicos de aniquilación judía, y Yona Tiefenbrunner, un joven de menos de 30 años, accedió a dirigir el precario orfanato.
De la noche a la mañana, se convirtió en un padre para cientos de huérfanos traumatizados y torturados. Los niños se referían a él simplemente como “Monsieur”, y sabían que él arriesgaría su propia vida para salvarlos.
Muchas veces vieron a Yona realizando actos inimaginables de auto-sacrificio y heroísmo, haciendo absolutamente todo lo posible cuando se trataba de salvar incluso a una sola persona.
n una ocasión Yona fue directo al cuartel general de la Gestapo exigiendo la liberación de un niño, sabiendo que podían haberle disparado ahí mismo por su insolencia.
A pesar del peligro constante de la deportación y de los ojos vigilantes de la Gestapo, Yona se las ingenió para imbuir a su orfanato con Torá, amor y tranquilidad.
Cuando la guerra finalmente terminó, Reb Yona y su esposa Rut, a pesar de haber tenido su propia familia de tres hijas, hicieron una elección de vida: continuaron nutriendo a los niños del orfanato por su cuenta, reconstruyendo sus espíritus destrozados y dándoles una oportunidad en la vida.
Por más de 20 años, Yona permaneció valientemente en su puesto, como padre de sus huérfanos, hasta que el último niño creció y se casó.
Yona Tiefenbrunner vivió solamente 48 años, muriendo repentinamente, poco después de que su orfanato cerrara en 1960.
Actualmente, los ‘hijos’ de Yona viven desparramados por todo el mundo, con hijos y nietos propios. Pero el paso de los años no ha disminuido el profundo amor y gratitud que sienten hacia su “Monsieur”.