Adopción: LA INTENSA NECESIDAD DE SER PADRES

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Reflexiones sobre la adopción de una mamá adoptiva chilena, en el blog datoavisos.cl

Soy mamá adoptiva de tres niños, tres hermosos hombrecitos, uno de casi 8 años, otro de 5 y el conchito de 1 año y 4 meses. Cuando los observo jugar y veo lo grandes que están, cómo llenan e iluminan nuestro hogar, pero por sobre todo cuando veo a sus ojitos, los que sólo reflejan felicidad y amor, es cuando siento que la adopción transforma la vida de quienes optan por ella.

No imagino mi vida sin mis hijos y específicamente, estos hijos, no otros. Debe ser la misma reflexión que hace una mamá biológica de los suyos. Porque la verdad es que no existe diferencia alguna. Cuando me enfrento a una situación en la cual debo ser dura con uno de ellos, por ejemplo, por algo incorrecto que están haciendo, no me detengo a pensar que debo ser más condescendiente, sólo por el hecho de que no estuvo en mi guata; por el contrario.

Siempre que preguntan por mi experiencia en la adopción, me gusta dejar en claro, que por mi experiencia, la adopción no es un acto de amor en los términos en que se suele interpretar, “¡Que buenos que son ellos, mira adoptaron un niño, o mira adoptaron tres niños!”; sino por el contrario, esta decisión está fundada en una intensa necesidad de dos personas de ser padres, porque hay que aclarar que los niños están bien, y hay miles de candidatos esperando poder ser sus padres.

Hay que expulsar ese prejuicio de que los niños están abandonados y necesitados, porque no es así; están bien cuidados, en la mayoría de los casos, por maravillosas y generosas instituciones que existen gracias a esa causa, y en el peor de los casos, un niño siempre será una creatura cuya pulsación de energía, nos recuerda en todo momento la capacidad de compasión y amor que existe en cada uno de nosotros.

Por eso es necesario aclarar que no es un acto de caridad hacia un pobre niño desvalido , por lo tanto, cuando se relacionen con padres adoptivos, por favor no los feliciten por el” hermoso acto” que hicieron, ni mucho menos congracien su generosidad o valentía… ¿qué es eso? Acaso los padres biológicos reciben estos reconocimientos especiales… Y si comento esta situación, es porque me ha tocado mucho vivenciarla en mi entorno, junto a mi marido, y la verdad es que es muy incómodo escuchar este tipo de comentarios, intentando no molestarte, porque el otro lo dice con las mejores de sus intenciones, sólo que no sabe, no está conectado con tu realidad.

Vamos derribando lugares comunes, alguien podría creer que una pareja se somete a la dura experiencia o la imposibilidad de no poder ser padres biológicos, sólo porque son muy buenos y como son tan espectaculares, entonces acuden a una institución de adopción para ser evaluados desde la punta del pelo hasta prácticamente sus pensamientos?…

Evaluaciones y entrevistas, muchas, con asistentes sociales, psicólogos, visitas a tu casa para ver cómo vives y con cuánto vives, hasta qué auto tienes, chequeo médico que acredite que estás completamente sano, meses y incluso años de espera, sin saber cómo, dónde y cuándo, podrás al fin conocer a tu hijo, y todo eso, ¿sólo porque eres muy generoso?

Por favor, eso sólo lo vives y hasta lo soportas porque tienes una necesidad increíble de ser mamá, de ser papá, nada más que eso. No eres mejor persona que otra, sólo tienes una necesidad que no puedes satisfacer biológicamente y punto.

Sin embargo, y a pesar de todos los trámites, esperas, exámenes, entrevistas, test, más entrevistas, visitas de asistentes sociales, evaluaciones psicológicas, no sólo a ti en ocasiones también a tu entorno más próximo; para a aquellas parejas que desean ser padres y no pueden biológicamente, no hay nada mejor que decirles “Acércate a una de las instituciones acreditadas de adopción, que más se acomode a tus necesidades, y que no le des tanta vuelta”. Para nosotros desde el punto de vista espiritual fue fundamental confiar en la gracia divina y abandonarse en esta maravillosa experiencia, sin titubeos, ni tampoco expectativas.

La espera y llegada de un hijo

A diferencia de un embarazo, situación en la que los padres pueden planificar toda esa espera en un tiempo determinado, seguir paso a paso el desarrollo de un bebé, incluso saber, si lo desean, el sexo, en la adopción estos factores son impredecibles, y quedas fuera del proceso de su crecimiento y sus primeros meses de vida.

No obstante a ello, las diversas inquietudes que surgen, son las mismas que se deben realizar los papás biológicos; cómo será físicamente o a quién se irá ha parecer, será un niño completamente sano, tendré conexión con él al momento de conocernos, qué iré a sentir, cómo seré como padre, en fin, demasiadas preguntas sin respuestas concretas; todo es relativo y la sensación de ansiedad que esto genera, es la misma en ambos casos, ya sea en la paternidad biológica o adoptiva.

Personalmente, nos hicimos con mi marido todas estas preguntas, pero afortunadamente, ambos siempre estuvimos bien entregados a la decisión que habíamos tomado frente a la adopción y si asaltaba una duda, hacíamos de cuenta que ésta no existía y confiadamente abandonábamos esa idea. Porque pensar en todo ello, no hace bien, no es sano, ya que no está en ti la posibilidad de hacer algo al respecto.

El día que sonó el teléfono y recibimos la noticia de la llegada de  nuestro primer hijo, fue un instante en el cual sentí que se había detenido el tiempo. Fue tan de sorpresa, que en los próximos días a la noticia no podía pensar en nada más que en mi hijo. Es cierto que existe mucho nerviosismo antes de conocerlo, hay muchas emociones en juego, es una experiencia profunda y maravillosa, sobre todo si la vives desde la convicción de que esa guagua que te será presentada y puesta en tus brazos es indiscutiblemente tu hijo y no hay más vuelta que darle. Es lo mismo, cuando en la sala de parto una pareja se conecta con su bebé, no hay dudas antes de que se asome a la luz, no te cuestionas nada, sólo quieres que salga pronto para tenerlo junto a ti.

Qué importa el color de pelo, el tamaño de los ojos o la forma de su carita, incluso algún impedimento físico o enfermedad, cuando lo único en lo que vas a enganchar en ese momento será en su dulce e indefensa mirada. Puede que no sientas campanitas cuando lo abraces, por el contrario, incluso que no sientas nada, pero independiente de ello, en tu corazón sabes que ese es tu hijo; lo demás, es sólo tiempo para conocerse y amarse, y de seguro, siempre habrá suficiente.

La espera y llegada de cada hijo es diferente, ellos son completamente distintos y la forma en que te relacionas con cada uno también lo es, pero la certeza de tu paternidad es lo que hace que una familia sea lo que es. No hay nada más pacífico en la vida que  la claridad y aquí vuelvo una vez más a insistir en  lo necesario que es confiar y seguir adelante aceptando cada situación como viene, sin forzar ni luchar, sin exigirte nada. Disfrutar y vivenciar cada paso del proceso es clave, incluso cuando sientes angustia, ansiedad o impotencia, puedes reconocer en esa sensación la posibilidad de empoderamiento que crece en uno como padre.

Fuente: datoavisos.cl

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