Las adopciones en Castellón

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Ha sido una bajada drástica, de las 168 solicitudes en 2004 a las 69 en 2012. El número de adopciones internacionales se ha desplomado en Castellón y también en el resto de España. Los países de origen han reforzado sus reglamentos de protección a la infancia y potencian medidas como la ayuda a las familias o el acogimiento. La adopción internacional, por tanto, se resiente hasta el punto de que lo que hace unos años era prácticamente una excepción ahora se ha convertido en la opción mayoritaria y lo que predomina es la afiliación de niños nacionales. Un ejemplo: de las 12 adopciones constituidas en la provincia en los primeros seis meses de este año, 9 eran de menores nacionales y tan solo tres de internacionales.

Que adoptar ahora es mucho más complejo que hace unos años lo corroboran también desde todas las entidades colaboradoras consultadas. Piao es una de las veteranas en la Comunitat Valenciana. “La cifra de solicitudes ha caído en picado y lo ha hecho, principalmente, porque la situación en países como China o Rusia nada tiene que ver con la de hace 20 años”, describe Miguel Góngora, presidente de Piao.

Las dicultades para adoptar en países como China o Rusia (dos familias de Castellón se han visto afectadas por la decisión del Gobierno de Vladimir Putin de paralizar las adopciones de niños en aquellos países donde esté permitido el matrimonio homosexual) está empujando a muchas parejas que desean ser padres a mirar hacia España. Pero esa opción tampoco es tan sencilla. “El freno de la inmigración ha provocado que haya menos madres que quieran renunciar a su bebé, ya que las mujeres extranjeras son las que tradicionalmente más han dado a sus hijos en adopción”, explica Góngora. En la Comunitat, y según datos de la Conselleria, hay 206 parejas en lista para llevar adelante una adopción nacional. De esta cifra, 20 son de Castellón y la demora alcanza entre cuatro y cinco años.

Pero aunque el camino está lleno de obstáculos, adoptar a un menor sigue siendo posible. Eso sí, siempre que no sea un recién nacido. Ahí las posibilidades son mucho más limitadas. “Lo que las familias tienen que tener claro es que lo más fácil es la adopción de niños con enfermedades reversibles, es decir, menores de 5 ó 6 años que con un tratamiento médico adecuado pueden llevar una vida totalmente normal”, subraya Miguel Góngora.

Fuente: http://www.elperiodicomediterraneo.com

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