Celebrar las Diferencias

Reflexiones sobre la multiculturalidad del blog «Adopción por Dentro»

Muchos de nuestros hijos vienen de otra cultura o incluso pertencen a una raza minoritaria en nuestro país. Así que las tendencias de la multiculturalidad nos pueden interesar mucho. ¿Como se integran las culturas y las razas con harmonía para que se viven bien, se aceptan, incluso se quieren lo suficientemente para mezclarse, casarse, trabajar juntos etc.?
Ha sido el gran reto del multiculturalismo. Y de allí nació el concepto de la «Tolerancia» – con T mayúsculo. La clave de todo. Si sólo podríamos ser Tolerantes de las diferencias, de otras razas, de otros colores de piel, de otros costumbres, idiomas, religiones, entonces, todo saldrá bien y podríamos vivir en paz.
Sin embargo, noto que en mi país natal, EE.UU. ¡ya no quieren hablar tanto de tolerancia! Hay voces pidiendo otro enfoque incluso mas positivo.
¿Porqué será?
Porque la tolerancia viene de la palabra «tolerar» que significa algo como «aguantar» – y si somos sinceros tendremos que reconocer que tolerar es algo que se hace con cierto actitud de superioridad. Toleramos lo que no podemos cambiar, aún que no nos guste, aún que nos parezca mal, aún que fuera mejor si no fuera así, si sólo pudieramos cambiarlo… De allí también viene mucha tolerancia, que funciona como una máscara para esconder lo desagradable es que no todo el mundo sea como nosotros
Así es que ha nacido un concepto que me parece muchísimo más bonito que la Tolerancia y es la Celebración de Diferencias. Ahora en vez de aguantar las diferencias, de no quejarnos demasiado por ellos, queremos aprender a Celebrar las Diferencias, compartirlas, disfrutar de ellas. Y me parece mucho más que un eufemísmo o un intento para ser más políticamente correcto – es un cambio total de enfoque, uno de estos intercambios de palabras que cambia totalmente nuestra forma de interpretar las diferencias:
Las diferencias ya no son algo negativo que hay que aprender a tolerar, sean algo positivo que tenemos el privilegio de disfrutar.
Tanto yo como mis hijas – todas – procedemos de otras culturas. Una de las niñas es también de otra raza. Somos diferentes, es así de claro: desde nuestro aspecto hasta la comida que comemos no somos como los demás en esta sociedad. También nuestros horarios son distintos y nuestra forma de ver las cosas, incluso los temas de los que nos gusta hablar a veces son diferentes. Vayamos donde vayamos DESTACAMOS. No se puede evitar.
¿Queremos que la sociedad aprende a aguantarnos a pesar de nuestras diferencias?
¿Debemos nosotros de aguantar a esta sociedad a pesar de ser tan diferentes a nosotros?
¡Prefiero CELEBRAR juntos unas diferencias fascinantes – y a veces menos fascinantes – que nos pueden enriquecer a todos!

 

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